SOMOS MAYO

 

La palabra implica siempre algo constitutivo. Nuestro nombre es identidad, es un filamento político que subraya su épica en un criollismo libertario. No hay ocasiones para la patria que sean de carácter individual, nuestro pueblo es un colectivo que ha emergido de  la opresión  de  los grandes centros cíclicos; porque los pueblos, parafraseando a Cooke, no tienen días sino tiempo, esta es nuestra fuerza. Es el tiempo de los pueblos latinoamericanos, pueblos que han sacudido sus propios engranajes políticos, económicos y culturales. Es ahí, en el plano de lo nacional, donde nuestra consciencia late y lanza el zarpazo siempre en defensa de los principios constitucionales y de todos los trabajadores argentinos. Nuestro nombre está signado por el nacimiento de la patria, nacimiento libertario, país invisible que se ha vuelto visible, patria de Mayo, patria grande de Mayo. Nuestro signo es el signo de la independencia, del respeto por la diversidad y la construcción colectiva de caminos. Somos un movimiento de construcción que apoya, construye y sostiene las políticas de emancipación en un mundo convulsionado.

Mayo levanta las banderas de aquellos hombres y mujeres que han hecho de la política un movimiento dinámico que afirma en su seno la libertad agazapada en el cuerpo, nuestro cuerpo. Nuestro movimiento es un álgido constructo que se suma a la voluntad de un pueblo que nace, emergente de una consciencia colectiva que se niega a retroceder en su camino, porque el único camino de la patria es el camino de la liberación, la elaboración de herramientas inclusivas que modifiquen la lógica opresora del mercado para reforzar en una lucha constante un Estado presente, fuerte, un Estado que asegure a cada habitante del suelo argentino la seguridad de una identidad libre, justa, nacional y popular.

 

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